HOY...

Hoy hace ya tiempo que han pasado muchos días, semanas, meses y años como siempre pasa el tiempo rápido y en carrera… Es ya tiempo transcurrido como quien pasa y se queda… Como dijo aquel poeta que se hace camino al andar, en la letra de aquel verso que decía “todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos…” como el tiempo se hace el suyo sin caminar ni parar. Pasando tan solo siempre, como siempre pasará… Pero el hoy aún se queda anclado en el recordar que también pude pasar, pasar haciendo caminos sobre la tierra y el mar… Sabiendo que no hay caminos, que se hacen solo al andar, para repisar las huellas sin volver la vista atrás. Lo cierto es que son ya muchos los días y el tiempo de aquel pasar… Y hoy tan solo me queda en ese tiempo pensar como el hoy que se me queda, para pasa y quedar… Hoy han transcurridos días, del tiempo de haber nacido, de aquella madre bonita atenta y muy exigente con su lucido querer… han transcurrido días de aquella fecha bonita que me uní con mi mujer, en la vida y por la ley, y con la bendición divina de quien regala su amor… Y han transcurrido días de que nació aquella niña, trigueñita y en carrera como pidiendo a la vida que yo esperaba por ella junto a su madre bonita que paría de primera… niña hermosa mariposa Indhira Beatriz sería para recordar por siempre a la líder y a la tía que madre y padre quisieran… Han transcurrido otros días de que otra niña naciera en medio del palo de agua, en la oscura noche aquella aunque su hermana y su padre tan cerca no los tuviera, y no porque estaba sola sino porque Dios quería que así fuera. Nadia de pequeñita y Alejandra emperatriz para llamarla sería. Han transcurrido otros días, muchos más desde ese tiempo, muchas historias seguidas con páginas que contar sobre una vida tenida, bendecida y de aventuras por la vida y la esperanza, el amor y la alegría, la justicia y por la paz, la solidaridad compartida, en cultura y convivencia donde todos juntos por todos para ser comunidad. Han pasado muchos días, tal vez meses sino años, de aquellos momentos buenos, alegres y no tan buenos, algunos en el dolor o la tristeza vivida, siempre con la esperanza, la serenidad y la paciencia, la certeza y la verdad, la fe en el Dios de la vida que da su sabiduría para acometer con firmeza el despliegue de verdad por ser persona y creer que desde los hechos que pasan es que se hace la vida. También han pasado días de amor y mucha alegría como desde aquel bello momento que en su mañana radiante me regalo la esperanza que prolongaba la vida más allá de la mía misma, eran ya las 11 y cinco y de mi gaviota nacía, aquel lindo bebé chinito que me marco al descubrir un corazón que tenía bastante amor y alegría… Para enseñársela a él, para compartirla también y para decirles a todos que solo así merecemos vivir compartiendo todo lo que la vida ha de ser… Fabrizio Alejandro era, sería y será la historia de mañanita, el cuento de mucha ternura, la esperanza y la dulzura convertida en travesura, mucha risa y curiosidad… Que ha crecido amado siempre imán de sabiduría, entre su abuelo y la nonna, con su tía y su mamá, mientras un papá maltrecho no la ha sabido arrullar… Más el amor de la vida lo ha bendecido ya… Y días tambien pasaron desde que a tres despedí por su viaje a otras tierras donde querían vivir… La hija gaviota bella, el nieto mi niño hermoso, y el amigo ahora esposo a quienes en abrazo estrecho despedí disimulando las lágrimas que nacían de mi corazón dolido, por la nueva circunstancia que la vida me ponía… Ver que la hija se iba con mi nieto compañero fue como arrancarme de adentro un pedazo de la vida… Pasaron también días tristes, han transcurrido días que se convierten en años con los cuales el dolor nos marcó un pedazo de vida, diciéndole a la memoria que se nace y que se muere, que se pasa y que se queda como el recuerdo que enseña sobre quienes nos vieron nacer… Ha transcurrido días desde que papá se fue durmiéndose a mediodía como un regalo del cielo por los años que cumplía… Lo vi en aquella mañana domingo de mi cumpleaños y fue ya de mediodía cuando tan solo avisaron que dormía para siempre… Igual han pasado días desde aquella madrugada que desperté para verla a mi mamita dormida como esperándome el día… Era el último del año y el final de aquella espera por la venida de Dios después de orarle por siempre para decirle en verdad, que por ella solo me quedaba orar y verla partir… Ese día me dolió como nunca antes sentí el amor a una mamá que tuve que despedir. Y hoy han seguido pasando siempre muchos otros nuevos días, días de nueva esperanza, días de buena alegría, días de incertidumbre o días de expectativa ante una vida que vuela…días de reinventarse para dejar de aprender lo que de nuevo se aprende, mientras calmado se avanza buscando serenidad y marcando ese sendero que me lleva entre recodos a la historia personal. Hoy han pasado días, más la sorpresa cautiva logra disipar su fuerza para mostrarse furtiva, dolorosa entrometida, con el riesgo presuroso de hasta golpear la vida, aquí pero más allá, más allá y en todas partes la terrible enfermedad… son días de cuarentena de resguardo y sanidad, entre la serenidad maltrecha que busca entre la esperanza la luz que despeje algo hacia donde caminar… hacia donde no, hacia cuando si, hacia nunca igual… hoy han pasado días que ya no dejan su huella o si la dejan se oculta entre la arena caliente de la incertidumbre hecha camino… Hoy han pasado días, y no sé si pasarán o si quedarán suspendidos en el revuelo del viento que sopla y susurra siempre… Hoy han pasado días…

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